Café

En realidad, no te estoy escuchando…

Cierto es que te estoy mirando y asintiendo. Pero mi cuerpo está otra vez nervioso. Blablablabla no, ni eso oigo.

Un nudo se ata, fuerte, en el lugar donde debería sentir esas conocidas mariposas.

¿Y las mariposas? ¿Dónde fueron?

Lo siento pero esto hace que tus palabras carezcan de sentido, pero, ¿estás hablando mi idioma o es Chino?
No te oigo, bueno, quizás sí, un poco, pero como un murmullo lejano y sin sentido.

Lo siento de nuevo, no puedo oírte. Me está cansando esta no conversación.

Me pesas tú, me peso yo, me está pesando hasta la vida. 

Este nudo cada vez aprieta con más fuerza.
Creo… Creo que ha sido aquel brujo que siempre atormenta mis sentidos.

Sé que debería de dejarlo, pero en estas ocasiones, es necesario apoyarte en algo para poder persistir.

Café, no amigo.

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¿Vienes sola?

“Tristeza” esta vez ha venido sola.

“Dolor” sólo sale en situaciones estelares, menos mal.

Hoy solo ha venido acompañada de la señora “Lágrimas”. Últimamente, cuando ésta sale, se manifiesta con firmeza, que locura.

Pero… ¿Por qué?

Ah sí, acabo de recordarlo.

Quedaron a raíz de un mensaje. Que inoportuno mensaje.

No salen mucho de “fiesta” aunque, cuando lo hacen, arrasan y lo saben.

Agh recogerse ya, por favor, ¿no veis que sois ya muy mayores?