Habitas en mi café

Como cada mañana aquí llegas, entras, miras tu reloj y estiras suavemente tu abrigo.

No creas que no me he dado cuenta, no creas que no veo lo que tus ojos temblorosos intentan decir cada vez que me hablas.

Veo cómo va aumentando tu impaciencia reflejada en el vaivén que realiza tu pie contra el suelo.

¿Y esta vez que pedirá?

Vaya, ya le toca a él. De nuevo se ha sonrojado, se lo he notado en las orejas. 

Respira, respira, respira, piensa bien la frase que quieres ponerle en su café… ¿Cómo expreso esta locura mañanera que me invade cada vez que te veo pasar por esa puerta? Eso es, es una locura.

Y como locura que es no quiero equivocarme. ¿Y si son imaginaciones mías? ¿Y si simplemente elige esta cafetería porque le coge cerca del trabajo? ¿Y si se sonroja por cambiar del frío de la calle al calor de este lugar?

Cada vez q viene, desde el primer día, hace que las mariposas que habitan en mi estómago se retuerzan.

Hoy es el día, voy a escribirle algo en el café… ¿Pero podré? Venga, que vas a perder la oportunidad.

1, 2, 3… El café ya está… Oh no…

Creo, creo que hoy tampoco será el día en el que me atreva a ponerle lo que llevo pensando tanto tiempo… 

Hola, ¿quieres quedar para tomar un café?

Advertisements

Café

En realidad, no te estoy escuchando…

Cierto es que te estoy mirando y asintiendo. Pero mi cuerpo está otra vez nervioso. Blablablabla no, ni eso oigo.

Un nudo se ata, fuerte, en el lugar donde debería sentir esas conocidas mariposas.

¿Y las mariposas? ¿Dónde fueron?

Lo siento pero esto hace que tus palabras carezcan de sentido, pero, ¿estás hablando mi idioma o es Chino?
No te oigo, bueno, quizás sí, un poco, pero como un murmullo lejano y sin sentido.

Lo siento de nuevo, no puedo oírte. Me está cansando esta no conversación.

Me pesas tú, me peso yo, me está pesando hasta la vida. 

Este nudo cada vez aprieta con más fuerza.
Creo… Creo que ha sido aquel brujo que siempre atormenta mis sentidos.

Sé que debería de dejarlo, pero en estas ocasiones, es necesario apoyarte en algo para poder persistir.

Café, no amigo.

Dragón de barrio

Te estoy mirando.
Pero, ¿qué estás buscando?

Me has pillado.
Tus ojos se clavan con los míos, espero que no puedas apreciar el miedo que está brotando por cada zona de mi piel. El sudor comienza a brotar con centenares de escalofríos que no logro entender.

Oh no. Ahí vienes​. Sonriente y con paso firme, tus ojos intentan librar una batalla y parece que has encontrado con quién vas a luchar. Tus pupilas no permiten que escapen las luces que se escapan de las mías, ¿qué quieres?

Estás muy cerca, mi corazón está temblando de rabia, furia y vergüenza, ¿qué hago?

Otra vez mi mente empieza a navegar por el complejo mundo de las fantasías.

Cuando llegas a mí, te quedas quieto momentáneamente, con aires chulescos lanzas una fuerte llamarada, de color azul, azul muy intenso, que se siente como el calor del verano.

¿Y ahora qué… Dragón?

Vive

Sentimiento desgastado, ¿dónde vas?, haces daño.

No te pierdas en la lejanía, recógeme aquí sentada y desgastada.

Y si te vas… ¿y no vuelves? No te hundas en ese oscuro y frío mundo, que no te absorba, es absurdo.

Sal de ahí, corre, salta, huye, vive…

Vive sintiendo, vive soñando, vive siendo lo que crees que serás, porque ese día llegará, sin dejar de luchar, llegará.

Vive apreciando la vida, vive siendo como eres, puedes cambiar pero no lo hagas extremadamente.

Sé listo y vive.